domingo, 5 de julio de 2015

Habemus Hidrargirium

Está en América el Papa después de publicar su encíclica LAUDATO SI. ¡192 hojas de Encíclica!
Así que semejante....encíclica bien merece alguna consideración. Como sabrán trata en general sobre ecología pero por supuesto mechando las conocidas cantilenas de la Iglesia (de todas las iglesias, para ser justo) contra el derecho al aborto.
La defensa de la ecología ha producido el enternecimiento de muchos y las referencias al capitalismo el enojo de otros muchos : Republicanos de EEUU, y hasta un cura de ese país ¡que dice que no lo obedecerá! y hasta investigadores y profesores como éste.
La catadura de los enojados podría hacernos suponer que si esos critican debe estar en lo correcto el criticado.
Bueno; en mi opinión ni lo uno ni lo otro. Pero intentar un análisis de toda la encíclica me llevaría… que se yo, como 192 hojas, así que sólo voy a referirme ahora a un párrafo de la encíclica que parece soplado por nuestro Lilo Solanas en sus reuniones vaticanas con el Papa y dice:” Las exportaciones de algunas materias primas para satisfacer los mercados en el Norte industrializado han producido daños locales, como la contaminación con mercurio en la minería del oro o con dióxido de azufre en la del cobre” (pag 41)
El uso del Mercurio para la amalgama de la Plata y del Oro (en principio destinado al procesamiento de minerales portadores de Plata) data de 1555 y se desarrolló en Pachuca, Méjico (Virreinato de la Nueva España entonces)
Así que los muy cristianos Reyes de España entraron a proveer Mercurio a lo mono enviándolo a América desde Almadén, España y también comprándolo a Alemania (yacimientos en Carinthia).
Esto se hizo mientras buscaban a lo loco yacimientos locales de Mercurio (aparte de buscar a lo loco nuevos depósitos de Plata, de Oro, y que se yo). Y encontraron en Méjico (en Temaxaltepec, Chiantla, Tetela del Río, Chilapa y no me pidan más porque los nombres aztecas enredan la lengua) pero fue en el Virreinato del Perú donde encontraron un yacimientón que dio origen a la hermosa ciudad de Huancavelica. Desde aquí enviaron por años a su niña bonita: Potosí, en la actual Bolivia y a otras minas, incluso informan envíos a Méjico. Y tanto las de Méjico como Potosí eran principalmente proveedoras de Plata, no de Oro.
La producción de Huancavelica (en realidad de la Mina Santa Bárbara y otras labores cercanas) comenzó a declinar y hacia 1750 volvió a llegar desde Almadén (España), primero al puerto de Buenos Aires y desde allí a Potosí y demás destinos ¡a razón de 950 Toneladas por año!
Huancavelica produjo según estiman unas 52000 toneladas de Mercurio.
Hoy Santa Bárbara en Huancavelica es pasado y Potosí hace rato dejó de acuñar moneda y exportar Plata a rolete, el Cerro Rico es hoy una especie de panal lleno de agujeros, en explotación pero con serios problemas de estabilidad.
Finalmente debe aclararse que en la minería del Oro las explotaciones de escala industrial utilizan el muy odiado Cianuro (se le olvidó a Fran) y sólo utilizan el Mercurio las explotaciones “artesanales”, escalas o tipos productivos que el Papa alaba en otra parte de la Encíclica como preferibles por su compatibilidad ambiental. .
Así que hay dos aspectos que merecen mi atención: El primero es que la gran utilización de Mercurio sucedió entre los siglos XVI y mediados del XVIII y tuvo por destino la Corona de España. Si a eso puede llamársele “mercados en el Norte industrializado” como dice la encíclica, algún asesor de Francisco se tomó el vino de misa.
El hecho de que la mayor parte de la Plata y el Oro fue a parar a los banqueros Alemanes, Holandeses o Belgas para afrontar deudas de los muy cristianos y piadosos Reyes de España y sobre todo a Inglaterra mediante su robo en alta mar o en tierra, todo lo cual posibilitó el posterior arranque de la economía capitalista (y en su crítica coincidimos con il papa), eso es harina de otro costal.
El otro aspecto es mucho más crítico: La explotación de todo el Mercurio, el Oro y la Plata del período comentado se hizo mediante la explotación inhumana de los “originarios” y de negros y sólo fue posible por la acción artera y cómplice…de la Iglesia Católica.
La Iglesia no sólo no hizo nada para impedir la despreciable actividad de encomenderos, virreyes, corregidores y demás cristianos y piadosos delincuentes sino que su actividad concretó el dominio espiritual de los explotados, incluso en beneficio propio, mediante lo que hoy denominaríamos una guerra psicológica que siguen comandando hasta la actualidad (la imprimación católica en los pueblos de toda la América hispana y portuguesa es notable, permitiendo incluso la coexistencia de dioses y creencias ancestrales siempre que no entorpezca la sujeción al dominio de la Iglesia).
Se calcula que unos 15000 hombres murieron de 1545 a 1625 durante la explotación de Potosí. Eso sí, hacia 1779 había un cura cada 64 habitantes.
En Huancavelica el mineral de Mercurio (un sulfuro denominado Cinabrio) se purificaba y destilaba en mas de 100 hornos rudimentarios esparcidos por la ciudad y poblados aledaños. La principal contaminación se produce, debo aclarar, al aspirar el Mercurio que sublima, tanto en esta operación como en las posteriores operaciones de obtención de Oro y Plata durante la destilación de la amalgama Hg-Au-Ag.
En la mina la contaminación y la silicosis por aspiración de polvos debió ser tremenda, sobre todo sabiendo que los mitayos eran obligados a permanecer durante semanas en el interior, así que la Iglesia no puede haber ignorado estos temas.
¿Hizo algo la Iglesia para afrontarlos? ¡Por supuesto! Hubo 5 capillas en el interior de la mina para que no debieran molestarse en salir para recibir el mensaje del señor.
¿Y en el exterior, donde estaban los fundidores en sus elementales hornos y adoleciendo de efectos que ningún cura puede haber ignorado aunque pasara a la carrera? Ah, bueno, ahí se esforzaron mas y se mandaron 4 iglesias y 1 catedral que son una preciosura pero que no debemos olvidar que significaron el trabajo esclavo y sufrido de cientos de indígenas.

Como sufrido y esclavo fue todo el trabajo de los dominados de aquel tiempo.
Después de todo esto no debe ser mal visto por una iglesia que aún hoy dice a través de su jefe: "¡Cuanto daño hace la vida cómoda!, ¡cuánto daño hace el bienestar!. El aburguesamiento del corazón nos paraliza".
Y eso fue todo.
Por eso las encíclicas suenan a verso mientras la Iglesia no pida perdón públicamente por su complicidad en el genocidio americano (y hasta en la instauración del capitalismo que ahora critica)y sobre todo, deje de colaborar con los poderosos con Obispos Arancedos, Curas Rómulos Camporas, Arzobispos Zecca y otros benemeritos.
y la verdad, me suena que no lo hará.



PD:Por las dudas: Hidrargirio es el nombre latino del Mercurio y así figura en la Tabla Periódica (Hg)

5 comentarios:

Diego dijo...

Otro aspecto muy católico de la Encíclica es que para Francisco, el aumento de la población no tiene nada que ver con la mayor explotación de los recursos, así que dale que va con el "multiplíquense" del Génesis.

68 y contando dijo...

Diego: En efecto. Hay en la encíclica limitaciones obligadas por ceñir la realidad de los hechos al libreto de la Iglesia.
Asimismo hay contradicciones y evidencias de desconocimiento (como el que traté en esta entrada).
Todo parece indicar que el equipo que escribió esto estaba integrado por elementos con muy diversa idoneidad y faltó un revisor que integrara y puliera todo.(Por supuesto descuento que PapaFran sólo puso la firma)
En fin. Dios proveerá.Saludos

Anónimo dijo...

Ahora que pidio perdon espero puedas tratar mas a fondo la enciclica.

José G.

68 y contando dijo...

José G: Ya lo hice
http://ytedigoms.blogspot.com.ar/2015/08/arsenico-urbi-et-orbi.html
no sé si cubrirá tus espectativas, pero dije lo que tenía para decir. Saludos

68 y contando dijo...

José G: También(y justamente por el "pedido de perdón"), escribí aquí:
http://ytedigoms.blogspot.com.ar/2015/07/orate-frate.html
Saludos bis